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26 de marzo del 2019

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Tratamiento Intervencionista en la Enfermedad Vascular Periférica

Cabría preguntarnos, hoy en día, qué tanto se usa el tratamiento endovascular para la enfermedad vascular periférica.
La realidad es que NO sabemos exactamente cuál es la cantidad de procedimientos de revascularización periférica que se realizan hoy en Argentina.

Todo parece indicar que se está subprestando groseramente, respec­to al gran número de pacientes que se podrían beneficiar.

Un aspecto muy interesante de este problema pasa por la mente del médico consultado y es el siguiente:

Un paciente llega caminando al consultorio quejándose de dolor de pecho. El médico no puede ignorarlo, porque el desenlace puede ser fatal si no se lo evalúa y trata correctamente. Por lo tanto, actúa rápidamente.

Otro paciente llega caminando al consultorio y le comenta al médico que tiene una molestia en la pantorrilla que ya no le permite caminar tanto como antes. El médico le pregunta si, pese a la molestia, puede hacer la misma vida que antes. La respuesta es que sí. Luego, el médico le pregunta si la molestia le aparece en reposo y el paciente le dice que no. Entonces, el médico decide que el paciente puede ser enviado a su casa sin riesgos de eventos importantes, al menos a corto plazo, indicándole aspirina a dosis bajas y un programa (generalmente no adecuado) de “marchas programadas”.

>Este contraste, en la percepción por parte del médico, de la amenaza aguda y la de no amenaza aguda, es el que hace la diferencia en la revascularización de los territorios coronario y periférico.

Otra razón para la falta de acción, probablemente, es que estamos limitados en el tratamiento farmacológico de la enferme­dad vascular periférica, mientras que, para la enfermedad corona­ria se han producido cambios muy grandes en los últimos veinte años.

Este es otro punto crucial. El hecho es que no existe un trata­miento médico óptimo para la enfermedad vascular periférica. Sólo un fármaco posee acción positiva y ha sido aprobado por la Food And Drug Administration de Estados Unidos, luego de rigurosas pruebas, y es el Cilostazol.

El trata­miento farmacológico para la enfermedad vascular periférica es paliativo con esta droga, ya que no corrige el factor causal: las obstrucciones arteriales.

El logro más importante de los últimos años, respecto al tratamiento de las obstrucciones de las arterias de los miembros inferiores, es el de los stents endovasculares.

Mientras que existe cierta controversia sobre la utilidad de los stents en determinados territorios en la enfermedad vascular periférica, en la enfermedad aortoilíaca no existe controversia sobre su valor. Probablemente, los pacientes tengan una permeabilidad alejada, sin síntomas, superior al 90%. Por razones muy simples. Se trata de grandes arterias, como la aorta o las ilíacas. Allí los stents permanecen permeables, sin pensar siquiera en el uso de anticoagulación. La mayoría de estos pacientes se van a su casa con aspiri­na sola, luego de un procedimiento ambulatorio, que no le suele llevar más de 6 a 8 horas de permanencia en un Servicio de Hemodinamia. No se requiere de acenocumarol, warfarina, heparinas de bajo peso molecular, etc., para mantener permeable un stent aortoilíaco.

Es importante destacar que la cirugía (en buenas manos) es una solución excelente para los pacientes con isquemia severa y de alto riesgo, como los que tienen dolor de reposo, lesiones cutáneas u otros síntomas o signos de isquemia severa.

Por otro lado, hay pacientes con claudicación moderada a los que ésta les altera el estilo de vida.

Están el jubilado que sólo quiere poder caminar lo suficiente como para ir a hacer trámites bancarios o compras en el supermercado o la señora entrada en edad que sólo quiere poder ir a pasear el domingo con su nietos a una plaza o a un parque de diversiones.

Son personas con restricciones para hacer cosas simples, que están afectadas funcionalmente en su estilo de vida y pueden ser tratadas en un estadío precoz mediante técnicas no quirúrgicas, evitando los riesgos de una cirugía. Con Mortalidad inferior al 0 %.

De todas formas, a la hora de tomar decisiones terapéuticas, es muy necesario que el cardiólogo intervencionista y el cirujano vascular se reúnan, analicen cada uno de los casos y decidan en conjunto qué pacientes se deben tratar y de qué manera, sea quirúrgica o no quirúrgica.

La gran ventaja del enfoque multidisciplinario y del trabajo en colaboración estrecha es que la biología vascular abarca todas las disciplinas, siendo muy importante en la toma de decisiones, al igual que en la enferme­dad coronaria.

Autor: Dr. Gustavo R. Bonzón.

Ultima actualizacion: 22 de Mayo de 2003

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